iyanifa

Las Ìyánifá

El Ifá tradicional yoruba se ha expandido muy rápidamente en Latinoamérica y otras partes del mundo y el tema de las Ìyánifá es altamente conocido por sus practicantes, también es cierto que por ignorancia ha sido satanizado por los practicantes afrocaribeños. Pensé que ya ese era un tema superado, pero he sabido de muchas dudas y desconocimiento al respecto por lo que quiero dedicarles estas pocas líneas. En la cultura tradicional yoruba (Ifá), cuando las personas deciden iniciarse en Ifá, no importando el género, el objetivo principal de dicha iniciación es conocer su destino y saber qué escogieron en el cielo antes de bajar a la tierra. La iniciación en Ifá, basándonos en la tradición Yorùbá, es la manera más segura de conocer nuestros propios tabúes, profesiones, etc. a través del Odù que extraemos en la iniciación de Ifá (Itelodu), el cual es el Odù que está alineado al destino que nosotros elegimos en el cielo antes de bajar a la tierra.

Muchas veces los seres humanos nos preguntamos por qué a pesar que hacemos muchos Ẹbọ y veneramos a los Òrìşàs, no podemos resolver nuestros problemas. Ifá nos enseña el porqué:

• Quizás la ropa o el color de la ropa o el estilo de ropa que traemos 

puesta está en contra de nuestro destino.

• Quizás la comida que estamos ingiriendo está en contra de nuestro 

destino.

• Quizás la profesión que estamos ejerciendo es la que está en contra 

de nuestro destino.

• Quizás la aptitud que estamos teniendo está en contra de nuestro 

destino.

Debido al desconocimiento de los aspectos anteriores, regularmente culpamos a las brujas o a los hechiceros, decimos que es lo que nos están afectando y nos olvidamos completamente que en muchas ocasiones estas brujas y hechiceros son seres humanos igual que nosotros y como seres humanos tienen sus propios problemas. Sin embargo, siempre buscamos a quien culpar y se nos olvida que realmente nosotros somos los que estamos cometiendo la falta, es más fácil decir “me están haciendo brujería”. Siempre que alguien va a consultarse con un sacerdote, llámese de Ifá u Òrìşà, hay 4 preguntas que deberían hacerse, sin embargo, únicamente realizan 3, éstas son:

• ¿Son las personas las que me están causando problemas?

• ¿Quizás mi tiempo aún no ha llegado para triunfar?

• ¿Quizás estoy en el camino incorrecto?

• La 4ta y que nunca realizan es ¿Yo mismo soy mi propio enemigo y el que estoy causando mis problemas?

Por mi humilde experiencia, primeramente, como Babalòòşà y poste- riormente como Babaláwo, he de decirles que en un 90% es en la cuarta pregunta donde vamos a encontrar la solución a los problemas de la ma- yoría de los devotos que acuden a nosotros. Para mayor comprensión expongo a continuación un claro ejemplo de esto, en el Ọmọ Odù Ọ̀kànràn solòdí (Ọ̀kànràn Òdí) Ifá dijo: La rata Ẹmọ́ es la que corta hierba bajo el pilar/columna en una forma rápida, fue lo profetizado por el sagrado oráculo de Ifá para Aríyùnbẹ́sẹ́kẹ́, quién siempre esta malogrando su embarazo, fue aconsejada que utilizara 16 caracoles como ẹbọ (adicionalmente dejar de comer caracoles) Aríyùnbẹ́sẹ́kẹ́ hizo el Ebó en la forma prescrita, pero falló en dejar de comer caracoles, por tanto, siguió tropezando con abortos durante sus embarazos. En cierto tiempo una mujer llamada Aríyùnbẹ́sẹ́kẹ́ hizo todo como fue prescrito para el Ebó, sin embargo, nunca dejó de comer los caracoles que le habían recomendado dejar de comer, por ende, el problema que padecía no se detenía.

Ọ̀kànràn no comas caracoles

Aquí podemos encontrar 4 tabúes:

• La rata Ẹmọ́

• Un tipo de hierba llamada Oko

• Un pilar llamado Òpó

• Los caracoles gigantes Ìgbín

El anterior verso de Ifá nos indica claramente la importancia de conocer y respetar los tabúes que como seres humanos tenemos. También nos enseña que por más Ebó que hagamos, si no respetamos nuestros tabúes no vamos a tener ningún resultado positivo.

Como pudieron notar Ifá nos enseña claramente que el respetar y conocer nuestros propios tabúes son esencial si deseamos vivir saludables y por mucho tiempo, por lo anterior, y valga la redundancia, para gozar de una larga vida colmada de beneficios debemos respetar nuestros tabúes. Esto aplica para todos los aspectos de la vida, entonces ¿es acaso que las mujeres no tienen un destino o misión en la tierra? O es acaso que no hay mujeres que han dejado legados a la humanidad y han cumplido su misión en la tierra, iniciarse en Ifá va mucho más allá de ser el que consulta y hace Ebó, o dirige una ceremonia, todos tenemos una misión importante que cumplir en la tierra sea hombre o mujer.

Una Ìyánifá es un miembro femenino de una comunidad de Ifá que incondicionalmente está implicada activamente en la propagación y la práctica de Ifá como un credo o doctrina. Todas las Ìyánifá son Apẹ̀tẹ̀bí, pero no todas las Apẹ̀tẹ̀bí son Ìyánifá. El nombre “Ìyánifá” denota mucho más que una mera esposa de Ifá o una practicante femenina de Ifá. El equivalente varón de una Ìyánifá es llamado Bàbá Ifá o Bàbá Awo. Cualquier practicante de Ifá que instruya a otros para convertirse en Babaláwo es Bàbá Ifá y solamente aquellos que practican Ifá como su profesión e instruyen a otros seres humanos en el arte son llamados y denominados Bàbá Ifá o Bàbá Awo. Ìyánifá es de igual forma el título de jefa otorgado a las líderes femeninas en cualquier comunidad de Ifá y constituye desde la perspectiva del grupo étnico yoruba la más alta jerarquía a la que una mujer puede aspirar en el ambiente de Ifá.

Justo como la Apẹ̀tẹ̀bí, una Ìyánifá no sólo vive regida por todos los códigos de conducta y ética de Ọ̀rúnmìlà, ella enseña de igual forma a otras, formulando políticas, trayendo ideas y diseminando información sobre cómo hacer para vivir lo mejor posible bajo las reglas determinadas y los estándares de Ifá. Una iniciada en Ifá que no pueda hacer esto no es digna de ser llamada Apẹ̀tẹ̀bí, ni tampoco Ìyánifá.

Una Ìyánifá debe poder educar a otra Apẹ̀tẹ̀bí en lo que no entienda sobre Ifá y su vida en general. Debe ser muy paciente, noble, compasiva y dedicada. Debe saber siempre escuchar las quejas y los problemas y ser muy sabia en brindar soluciones. Una Ìyánifá debe saber organizar excelentemente a la gente y su entorno en general. Ella debe poder formular políticas, programas y propuestas que deben ser relevantes a las necesidades morales, educativas, financieras, sociales y/o espirituales de su sociedad inmediata. En fin, una Ìyánifá debe ser relevante en todo momento para su hogar, su comunidad y para toda su sociedad en general. Una Ìyánifá debe estar dispuesta en favorecer o aconsejar a toda Apẹ̀tẹ̀bí en aspectos relacionados a las mujeres, sus problemas y sus desafíos. Estos pueden ser problemas menstruales, problemas de los hijos, problemas y desafíos en la familia, con sus familiares o con su cónyuge; desafíos para quedar embarazadas; inseminación artificial, problemas internos durante el embarazo, problemas y desafíos de la paternidad planeada, desafíos durante un divorcio, problemas psicológicos, sociales, emocionales, financieros, religiosos y espirituales. Éstos son solamente algunos de los aspectos en los que una Ìyánifá será requerida para escuchar y aconsejar a sus colegas mujeres. Se espera que ella sugiera a aquellos que tienen estos desafíos o problemas con su emulsión inagotable de compasión y referirles que se encaminen a lugares apropiados y con personas capacitadas para la solución de tales desafíos o problemas cuando éstos están más allá de su nivel o capacidad. Como mujer, se espera que ella haya pasado experiencias similares a las antes mencionadas o alguien cercano a ella, de no ser así, ella debe haber estado en contacto cercano con mujeres que con anterioridad han pasado ciclos similares.

Con lo anterior podemos ver que una Ìyánifá es una madre, profesora, doctora, socióloga, psicóloga, trabajadora social, enfermera, ayudante de sanidad, farmacéutica, economista, líder de su comunidad, organizadora, banquera, portavoz y así sucesivamente todo al mismo tiempo.

Es bien sabido que algunas mujeres son las que solventan los gastos para mantener y proveer tanto de alimentos, como de artículos de primera necesidad a sus familias, algunas son líderes en sus comunidades e incluso algunas otras son líderes en su entorno o país en particular, reparan los destinos de varias personas.