El valor de las plantas Yoruba y sus atributos (Ewe)

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Si investigamos profundamente la relación que siempre ha existido entre las plantas y el Hombre, veremos que desde el punto de vista religioso las plantas han tenido un papel fundamental en todas las culturas.

La elaboración de perfumes, baños de purificación, inciensos, así como muchos de los remedios naturales, tienen todas raíces religiosas. Tanto en Egipto, Asia, África, Europa, así como las Américas del Sur y del Norte, encontramos una amplia lista de remedios físicos y espirituales, todos vinculados a las plantas y sus maravillosas propiedades.

Sin embargo, cada cultura ha desarrollado un sistema diferente en su elaboración para ser utilizadas en remedios corporales y espirituales, pero de una forma o de otra nos servimos de ellas y de sus propiedades mágicas de acuerdo a los recursos que tenemos para elaborar las mismas.

En el caso, el cual está vinculado a la religión Yoruba, se ha venido haciendo lo mismo con las plantas y flores, donde es conocido los famosos Omieros. Cuando se refiere a la preparación de un Omiero de un Santo en particular siempre decimos que vamos a hacer Osaín, por lo que esta deidad del Panteón Yoruba, entre otras cosas, se reconoce como el dueño de todas las plantas y flores. No importando su tamaño, ya que tanto se usan árboles, como plantas prácticamente son microscópicas. Cada una de las deidades del Panteón Yoruba cuenta con un grupo especifico de plantas y hay otras que las comparten, como por ejemplo el caso de Iwere Yeyé, la cual tiene la facultad de ir a cualquier Omiero, así como también sustituir la falta de algunas plantas para ese mismo Omiero.

Hay productos donde se han seleccionado algunas plantas de cada Santo para elaborar los mismos, y dadas las características del clima del territorio donde se vive muchas de ellas le son extraídas sus esencias, para de esa forma siempre contar con ellas, algo muy similar a lo que se hace con los Omieros, donde en dicho proceso se le extrae a las plantas sus propiedades en forma líquida, y en algunos casos, desechando los restos sólidos de las mismas, los cuales serán utilizadas para otros trabajos.

De esta forma se utiliza ese extracto líquido de las plantas (Omiero) para la solución de diferentes problemas, para los que han escogido el Santo que gobierna sobre la situación a resolver, los Perfumes, Baños, Limpiezas, Colonias, Aceites, Aceites para Lámparas de trabajo, Jabones, etc. contienen cada uno, plantas que pertenecen a cada Santo. Así mismo, se toma en cuenta las propiedades Esotéricas y Astrales de las fragancias y plantas incluidas en los productos y su relación con el Santo en cuestión, así como su influencia en el problema que se va a resolver, de esta forma se presenta un producto real y único para todas las personas.

Reseña histórica
Cuba, con un rico entorno en su flora y sus hijos con una amplia cultura popular en el uso de sus plantas, desarrollada en diversos aspectos de su vida cotidiana; heredadas de diferentes pueblos como el aborigen, española y africana, entre ellas, es esta última una de las que más ha aportado a las tradiciones herbolarias del país, a través de las diferentes religiones legadas por los diferentes pueblos que concurrieron de forma obligada a esta tierra y que hoy en día, se practican en todo el país.

Ese dominio del uso de las plantas fue un recurso esencial para palear, en parte, las más elementales necesidades como en la alimentación, curar las dolencias y enfermedades y para las creencias religiosas. Las que han llegado a través de los años a la población cubana en general, por medio de la transmisión oral y, que hoy se encuentra unida tanto en el uso cotidiano popular como religioso.

En este sentido, se incluyó las experiencias herbolarias de los practicantes de la Regla Osha o  Santería, por la importancia que para ellos revisten las plantas, por su experiencia en el uso ritual como medicinal y por ser la religión de origen africano más extendida en el país.

Es cierto, que en el caso de la Regla Osha, el oficiante es el vehículo que trasmite una recomendación medicinal ofrecida por un Orisha o de un Eggún., No obstante, es indudable que los dirigentes del culto de la Regla Osha, como los de las otras expresiones de origen africano, tienen amplios conocimientos de la flora del país, y, además le confieren un valor incalculable, porque dentro de sus creencias las plantas, son moradas de Orishas y de los espíritus de sus antepasados. Para los creyentes, no sólo son sus propiedades medicinales los que pueden aliviar o curar una dolencia o una enfermedad física o espiritual sino también, para el buen desarrollo en la religión, donde las plantas se consideran como elementos esenciales en los ritos y ceremonias por el valor mítico-mágico que ellas representan.

A modo de conclusión  se puede deducir que en Angola, particularmente en las zonas rurales donde las distancias, los problemas económicos, la guerra y la asistencia médica se dificultan, por lo que acuden a los conocedores de la medicina verde  para resolver sus problemas de salud. Para los fitofármacos les resuelven un importante problema, las que sin lugar a dudas, se encuentra al alcance de todos y asequible en el orden económico.

EWE (Hierbas)
El uso de hierbas y plantas (denominadas ewe en yoruba) tiene suma importancia. Las hierbas se recogen por sus virtudes medicinales y espirituales. En Yorubaland, las hierbas las recogen el Oloogun o distintos herbolarios que viven en las regiones en las que se practica el Osaín. Para conseguir hierbas, la gente tiene dos opciones: recogerlas o adquirirlas en el mercado del pueblo. Mientras que en América y en el Caribe, los curanderos del Osaín utilizan también las hierbas como remedios medicinales. En África, los Oloogun o sacerdotes y los adeptos al Osaín recogen hierbas para remedios medicinales, baños y artefactos religiosos. Dada la extendida práctica del Osaín en el Nuevo Mundo, muchos nigerianos y otros africanos han empezado a montar tiendas de hierbas. Cada vez son más las hierbas africanas que se pueden adquirir en América. Se dice que las ewe (hierbas) son para “curar las Naciones” y en muchas herboristerías se venden en polvo, en hojas y en cápsulas. Por lo general se aconseja a los partidarios de las prácticas tradicionales del Osaín que, para curarse, recurran antes a los remedios de hierbas que a los fármacos alopáticos occidentales. Son muchos los libros publicados sobre herbología, por lo que se recomienda investigar las distintas posibilidades del uso de hierbas.

Cabe destacar que, si se es un principiante, conviene pedir consejo antes de empezar a elaborar preparados con hierbas. Lo mejor es ponerse en manos de sacerdotes o herboristas calificados para iniciar el proceso de curación antes de ponerse a probar las propiedades y virtudes de las hierbas.

Diagnóstico y tratamiento
Como se puede ver, se dispone de un útil sistema de clasificación aplicable a todos los niveles de enfermedad y tratamiento. Un ejemplo para comprender la aplicación del Osaín es, cuando un paciente es una persona con un trastorno bronquiopulmonar que tose y escupe una mucosidad blanca, la manera de proceder en el Osaín sería determinar por qué los Orishas están desajustados. Esto se hace estudiando los síntomas que presenta el paciente y localizando las principales zonas del organismo en las que se da el desajuste (enfermedad). Por su parte el paciente parece tener desajustados los Orisha “Oyá” y “Obatala”, lo que el primero controla los pulmones, los conductos bronquiales y las membranas mucosas. El segundo es el responsable de los fluidos blancos del organismo y está situado en la zona de la garganta del Orisha/Obatala (también conocido en el Yaga como el 5º Chakra. El trastorno puede corregirse recetando al paciente consuelda y salvia en forma de infusión de hierbas o aplicadas externamente mediante un baño espiritual.

Dicho de este modo, este ejemplo refleja a la perfección el tratamiento holístico que defiende el Osaín. Las causas emocionales y espirituales de la enfermedad se toman en cuenta para aplacar las fuerzas negativas (ajogun) y se completa la cura con las prácticas religiosas yoruba tradicionales, que incluyen hierbas, baños espirituales, sacrificios simbólicos, cánticos, danzas, oraciones y cambios en la dieta.

Para algunos, la línea que separa “medicina” y “superstición” en los rituales de las artes curativas yoruba es muy fina. En el arte de la medicina, entendido según los curanderos yoruba, incluye prácticas mediante las cuales los seres humanos esperaban poder entender y controlar las fuerzas del universo. Según el mito, la leyenda, la expresión corporal, el ritual, la danza, etcétera, son el vehículo de profundos conocimientos sobre la experiencia humana. Toda cultura hunde sus raíces en conceptos esotéricos, filosofías y prácticas religiosas.

El uso constructivo de arquetipos espirituales infunde valor al hombre e intensifica su vida hasta cotas sorprendentes, por lo que un estudio minucioso de la Historia demostrará que el origen de los europeos está rodeado de tabúes, supersticiones y creencias míticas. Para los chinos, se consideraban unos bárbaros a diferencia de los occidentales y hasta hace muy poco no han mostrado interés en aprender nada de ellos.

Los yoruba creían que los Orisha del mundo celestial eran emanaciones de Olodumare (La Fuente Única), que concibió el universo mediante emanaciones, por lo que es posible conciliar la multiplicidad con la unidad de dios. La Fuente Única es la Causa Primera o el Creador, el Ser necesario en el que esencia y existencia son uno. Por medio de ensalmos, tambores, danzas y hierbas especiales, uno puede comunicarse con el cuerpo humano despertando los Orisha interiores y recuperar la unidad, la luz espiritual y la salud.

La medicina occidental se dedica a eliminar los síntomas que se manifiestan en el cuerpo físico, mientras que la yoruba busca la eliminación de la raíz del problema, dada a que todas las enfermedades son el resultado de un desequilibrio de los aspectos espirituales, mentales y físicos del cuerpo. El curandero yoruba que intenta sanar a una persona de unos síntomas, tiene que disipar las energías negativas, a menos que dé con la causa de la enfermedad y la trate, ésta volverá a aparecer.
Toda curación total de una dolencia conlleva un cambio de “conciencia” (Ori) en el que el paciente reconoce la raíz del trastorno y no quiere, o se ve obligado a perturbar su dolor. En cambio, los médicos occidentales, al mitigar el dolor con fármacos, le quitan al paciente temporalmente la motivación (iwa-pele) por buscar la verdadera curación. No obstante, como prevalece el estado de conciencia del paciente, volverá a violar la misma ley natural y tendrá otra oportunidad de verse motivado en la forma de una nueva dolencia y aprender en qué se está equivocando. Si escuchamos a nuestro cuerpo, nos enseñará cuanto debemos saber para recuperar el equilibrio.

Inclusión de la medicina yoruba en la herbología mundial
Principalmente Integrar la medicina africana en el esquema general de la herbología mundial. Tras un estudio minucioso de los principios naturales vigentes en la medicina africana, se encuentra lo fundamental en la unidad y similitud existente entre otras medicinas naturalistas, concretamente, el Ayurveda, la de los indios norteamericanos, la occidental y la china. Esto se debe en parte a los vínculos culturales e históricos entre dichos sistemas. Con todo, cabe recordar que el contacto entre culturas ha desencadenado enormes explosiones creativas en medicina y filosofía. La medicina india oriental nació del contacto entre los Black Dalilia (los Intocables Negros) y los indoeuropeos; la medicina china adoptó algunos de sus principios del contacto con Egipto; la medicina japonesa nació del contacto con la cultura china, y la fitoterapia occidental surgió del contacto entre los antiguos sacerdotes griegos y egipcios.

La teoría hipocrática de los humores tiene su origen en los Principios Mágicos egipcios. La base de esta teoría era la creencia de que el cuerpo humano estaba hecho de los cuatro elementos de los que estaba compuesto todo el mundo material: fuego, aire, tierra y agua. También se creía que cada elemento poseía unas cualidades específicas: caliente, seco, húmedo y frío. En este orden de ideas, estos elementos podían combinarse de más de una manera y las distintas combinaciones daban lugar a diferentes temperamentos y “humores”, por ende el correcto equilibrio de los elementos mantenía la salud del cuerpo y los desequilibrios desembocaban en enfermedades que requerían de la magia curativa del curandero, y los sacerdotes yoruba adoptaron este mismo sistema con ligeras modificaciones. En el sistema yoruba, los cuatro elementos son: Shangó (el fuego), Oyá (el aire), Yemayá (el agua) y Elegguá (el Ashe o la tierra). Vasados en estos elementos tenemos que destacar la filosofía del maestro Hérmes, quien sostenia la hipótesis, que el ser humano para llegar hacer lo que actualmente somos, sufrió varios cambios a través del tiempo, inicialmente fuimos piedras, después, árboles, animales y humanos. Como podemos ver la naturaleza siempre a estado presente en todo.

Considerando, la medicina tradicional china concede particular importancia al equilibrio del qi o energía vital, con lo que existen 12 principales meridianos o caminos para el qi y cada uno está asociado a un órgano o a una función vital. Dichos meridianos forman una red invisible que lleva el qi a todos los tejidos del cuerpo.

En el sistema yoruba, los principales meridianos son los 7 Orisha. El flujo de energía vital está representado por Oggún, que es la divinidad que despeja los caminos, en especial las obstrucciones de energía vital en diversos puntos del cuerpo. Tras un estudio minucioso, se hace evidente que las fuerzas Orisha se corresponden fácilmente con el concepto chino del qi. Además, en la medicina tradicional china, la energía vital presenta dos partes: el Yin y el Yang, que representan los opuestos masculino y femenino, celestial y terrenal. Los equivalentes teóricos del Yin y el Yang en la cultura yoruba son Oshun (divinidad de la esencia femenina) y Shangó (divinidad de la virilidad y la masculinidad).

Es interesante resaltar que de la misma manera que el Yin representa lo fresco y el Yang lo caliente, Oshun representa el poder de curar con agua fría y la representación de Shangó es el fuego (calor).

Lo que mejor descripción del equilibrio físico y espiritual de la medicina yoruba es el concepto del “Aba” o desarrollo humano. El Aba es un círculo central que está alineado con los siete Orisha, representados a su vez por círculos más pequeños de colores opuestos, blancos o negros. Los círculos pequeños representan la naturaleza cambiante de los Orisha (espíritus) y ajogun (demonios), y cada Orisha demuestra tener el potencial para transformarse en su correspondiente demonio (o enfermedad). Al curandero africano le corresponde la tarea de alinear los Orisha internos, creencia que coincide con la creencia china de que el universo cambia constantemente a causa del Yin y el Yang.

En el sistema yoruba, los siete Orisha tienen muchos equivalentes o elementos complementarios que generan diversas cualidades o fuerzas espirituales. Esta relación recíproca, a su vez, da lugar a los cuatro elementos y otros atributos que influyen en el mundo físico.

Al igual que en las medicinas naturalistas china y occidental, el sistema yoruba incorpora estados emocionales y ambientales. Los sacerdotes yoruba creen que los Orisha se rigen por una ley de los deseos y pasiones humanos que, si se contraviene, impide que la persona obtenga el beneficio espiritual de los actos externos de los rituales. Los demonios o espíritus malignos penetran en el cuerpo a través de los cinco sentidos, la imaginación y el apetito carnal. Los chinos ven también en las “siete emociones” las causas de la enfermedad; las “siete emociones” o “vicios malignos” guardan cierta relación con “la ley de los deseos y pasiones humanos” de la medicina yoruba.

Así, por ejemplo, según el sistema yoruba, alguien con sentimiento de culpa puede generar numerosos espíritus malignos o enfermedades. El Orisha Elegguá es el principal negociador entre las fuerzas negativas y positivas del organismo, por lo que el sentimiento de culpa puede poner al Elegguá en una disposición negativa, y éste, a su vez, puede afectar a los sistemas nerviosos simpático y parasimpático. Físicamente, esa disposición negativa puede ocasionar trastornos digestivos crónicos y la debilitación del sistema inmunológico.

Por último, el Oloogun (sacerdote) puede recetar al paciente distintas combinaciones de hierbas para que las eche en un baño espiritual para limpiar a la persona de las influencias negativas que afectan a la esencia de su aura. El baño espiritual se acompaña de oraciones y ensalmos destinados especialmente a ayudar a conjurar los espíritus negativos, al igual que en la medicina tradicional china, los sacerdotes yoruba curan los síntomas físicos tratando el vicio emocional que ha dado origen a la enfermedad. Como otras medicinas tradicionales antiguas, la medicina yoruba se centra en la persona y en los desequilibrios que pueden contribuir o causar la enfermedad.