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Los Babalawos son los sacerdotes y adivinos dedicados, entrenados por la comunidad Yoruba de Nigeria y de la República de Benín. En la sociedad Yoruba tradicional, el Babalawos es un curador y un herbolario, una persona altamente respetada. Es aquel con quien hay que contar para consultas, consejos, guías y tratamiento médico. Se debe destacar que la posición privilegiada del Babalawos no se obtiene a través de linaje u honor, sino adquirida después de muchos años de riguroso entrenamiento y experiencia.


Los adivinos de Ifá son comúnmente llamados Babalawos, “Padres de los Secretos” (Baba-li-Awo) o simplemente Awo, que quiere decir, “Poseedor del Secreto y del Misterio”. Ellos deben ser distinguidos de los “Onifa”, su término o los que tendrán Ifá (O-ni-fa) se refiere a sus servidores, asistentes o aprendices, incluyendo al babalawos que ya es Olo Orunmila, recién iniciado. Algunos, aunque no todos, de los Onifa o asistentes de Ifá aprenden a hablar o a interpretar “Ifá” (Kifa) antes de ser adivinos. Es un asunto individual escoger el memorizar historias y rezos de Ifá estudiando con el Babalawos, los que después serán referidos a los que les rezan a las deidades (Akisa, Aki-Orisa).
En este orden de ideas, bajo ninguna circunstancia el Babalawos adivina sin utilizar el Okuelé, la cadena de adivinación o los Ikines (semilla de palma), ya que no obtendría el vaticinio del Orisha. De esta forma, él sirve como lazo entre dos mundos: el físico y el eterno, el material y el espiritual. Del mismo modo que un doctor occidental siempre lleva consigo el estetoscopio, un mecánico toma siempre destornilladores y pinzas para cualquier trabajo de emergencia, el Babalawos siempre lleva consigo el Okuelé para cualquier consulta de adivinación a que es invitado. Todo Babalawos debe hacer dos costosas iniciaciones, la primera cuando recibe su primera mano de ikines y primer Itá (Awo-faka-mona de Ifá). La segunda cuando recibe su segunda mano de ikines con sus Itases correspondientes que es considerado como hacer o consagrar Ifá lo que titula Babalawos.
La práctica en adivinación debe ser comenzada y obtenida después de la primera ceremonia antes dicha y debe continuar hasta después de ser Babalawos y sea autorizado por su maestro para consultar solo y abrirse paso y fundar su casa o templo propio. Aun después de esto el nuevo Babalawos continuará a prendiendo Ifá, y será obligación de su maestro o padrino enseñarlo.

Cuatro babalawos son reconocidos en Ifé
Considerados de la siguiente manera: el grado menor es el conocido como Elegan, “el que tiene Egan (Eli-gan) o el secreto de Egan” (Awo-Egan). El significado preciso de Egan no ha sido precisado, pero adivinos de Meko dicen que se refiere a una bolsa que contiene un preparado a base de hojas y materiales no especificados. Para muchos babalawos de Meko preferían tener éste que tener Odu, por ser más barato y a diferencia de los otros tres grados, los Alegan se afeitan la cabeza completamente y por esa razón se refieren a ellos como “Ajarimdi”, la cual significa “Los que se afeitan la cabeza, para no amarrar sus cabellos” (A-ja-ori-ma-di).
Los adivinos del segundo grado van a una tercera ceremonia conocida como “Adosu”, los que crearon la trenza de pelo. Este es el término general con el que se le conoce a los Awo que fueron iniciados dentro del culto a los Orishas. Asimismo para ser elegido “Adosu”, el adivino debe pertenecer a la zona donde se representa y adora a “Origi”, considerado un montículo de tierra construido en el frente del área o barrio, el cual contiene materiales secretos que pueden ser divulgados.
Seguidamente los adivinos de tercer grado tienen que hacer una ceremonia de iniciación más costosa que solo algunos pueden hacer. Son los llamados “Olodu”, que tienen Odu (O-li-Odu), son alargados y voluminosos cuya composición es celosamente guardado en secreto en un tipo especial de recipiente largo, de forma cilíndrica de madera trabajada y pintada en rojo, blanco y negro con precipitado rojo o Osun, yeso y carbón o enrollado con cuentas de colores antes mencionados. Su altar o casa de Ifá debe estar en una habitación o aparte de la sala principal de la casa, con piso de tierra apisonada y paredes y techos del mismo material. Debe estar apartado del resto de la casa y con un paraban o biombo delante, es decir cubierto de cualquier vista indiscreta.
Hay que recalcar que ninguna mujer puede entrar en el lugar donde Odu se guarde porque tanto Odu y Origi, son importantes en los trabajos y ceremonias de Ifá, e incluso en la adivinaciones o consultas como por ejemplo las letras de año. En Ifé, los Awos o adivinos consideran que revelar sus contenidos puede causar la muerte, esta objeción no es precisa, pero algunas evidencias de otras fuentes lo aseguran.
Al mismo tiempo los adivinos de Meko dicen que Igba-Odu consiste en un recipiente blanco que contiene una figura de barro crudo que representa a Esu y es guardado en una plataforma de lodo en un cuarto especial y privado, donde sólo los consagrados de Ifá (babalawos) pueden entrar. Este recipiente es abierto durante el festival anual, cuando se le sacrifica un animal, pero es muy peligroso, y las mujeres y hombres no iniciados no pueden entrar al lugar donde se guardan, los adivinos de Ilesa también guardan su Odu en un recipiente en un cuarto privado y especial.
En Ifé el estatus de Olodu es de menor importancia que en otras partes, porque aunque sigue siendo de alta categoría, los adivinos del rey o Oni, tienen que ser de Olodu y el líder de este grupo es el Araba, seguido del Agbonbon y otros 14 títulos individuales.

Considerado “Amo de los Secretos”
Para los adivinos en cualquiera de los tres grados superiores, se les hacen referencias como “Oluwo” en su virtud por los conocimientos de Ifá, su experiencia en la adivinación. En este sentido el mismo término se usa para denominar al que enseña a Ifá a los aprendices o Omo-Awo, que para algunos babalawos, describen al “Oluwo” como el jefe de los babalawos y al Oyugbona como el asistente del jefe. En Meko al que enseña al iniciado a adivinar se le dice Oyugbona, y en el Ifá se le da ese nombre al subordinado que sirve como asistente a los adivinos del rey. Posteriormente el “Oluwo” que esté a cargo de la iniciación de un pariente debe de poner de Oyugbona a uno que no sea pariente.
Aun así el babalawos es distinguido por el de “Idefá” que generalmente es de color amarillo-naranja y verde-claro, conocido como “Etutu Oponyo” en Ilesa, y como “Otutu-Oponyo” en Meko, las cuales las cuentas verdes son cambiadas por negras (Dudu) y a las cuentas gastadas del collar de Ifá usadas para Ebbó y salvar la vida de la persona, y en otra historia de Iwori Meji, sirve para identificar a la hiena como babalawos.
No obstante los adivinos en Ifé tienen que recibir el entrenamiento aprendizaje de Ifá junto con las artes y oficios. Un padre prefiere muchas veces tener a su hijo aprendiendo Ifá con otro adivino que lo discipline y lo oriente bien porque si muere el padre, este se quedará a cargo del niño. El aprendiz debe ayudar al maestro en cualquier tarea que se le asigne, independientemente de la tarea que sea. En el caso de los adultos que aprenden Ifá, deben pagarle a su maestro la suma que acuerden y ayudarlo en el aprendizaje.
Sin embargo el alumno aprende observando las adivinaciones de su maestro y por ende aprende a memorizar los nombres figuras de los 16 Mejis, para así el maestro tener la obligación de prepararle un “Opele Ifá” (Instrumento usado por los Babalawos para la adivinación), para que su alumno aprenda a conocer y diferenciar los Mejis y sus combinaciones, luego que ha aprendido el sistema de pedir las manos, los Ire y Osobos, empieza la parte más difícil, que es memorizar las historias y rezos empezando por Ejiogbe. Algunos signos como Ofun-Ogunda requiere que se tome un brebaje antes de hablarlo considerado poderoso y peligroso.
Los trabajos asociados con los Ebboses y yerbas de Ifá con los signos, deben ser bien aprendidos y memorizados. Un adivino de Ilesa dice que tiene que aprender a reconocer y usar más de 400 hierbas, en algunos de los trabajos que se requiere marca, deben tomarse algún brebaje o refrescante, antes de rezar el encantamiento, y cuando el trabajo no está asociado al signo son aprendido poco a poco.
En Meko el novicio es probado por sus mayores antes de poder adivinar por si le dan un tablero, Yefa e Ikines y le dicen que adivine, el marca el signo en el tablero, lo nombra, reza y cuenta la historia. Para los Meko un niño que empieza a estudiar Ifá a los 6 o 7 años, debe ser capaz de adivinar para otros cuando tenga 12 o 13 años. Su aprendizaje oscila entre los 3 a 10 años, considerando que no se debe dejar de aprender a lo largo de toda la vida, así sea pagándole a otros adivinos por su enseñanza; en cambio los babalawos según Ataiyero (1934) y Epega (1931), dicen que el período de enseñanza para saber Ifá es de 3 a 7 años, aunque siempre hay excepciones.
Al respecto, lo más difícil es la interpretación de los signos correctamente y la expresión que haga entender bien al cliente lo que dice Ifá a través de él y la solución del problema, esa es la consagración de un Omo-Odu.

La fidelidad de una Iyanifá
Un gran babalawos debe tener a su lado una fiel Iyanifá, que desde niña y a través de la adivinación, sabrá si es “Esposa de Ifá” (Aya-Ifá, Iyawo Ifá), que quiere decir que ella deberá casarse con un babalawos. Para ser considerada una verdadera “Esposa de Ifá”, el babalawos en su caso muere, y si ella se fuga con otro hombre antes o después de casarse con otro babalawos, se dice que Ifá “Peleará contra ella”, y hará volver a su esposo a través de enfermedades, infortunios o locuras. Cuando ella se consulte con otro adivino, lo más probable es que le salga este problema y se le deba decir que está destinada a ser esposa de Ifá.
Cuando la mujer está joven se le debe decir que será “Aya-Ifá”, en la primera mirada que se le haga y si es durante su niñez o adolescencia mejor. De este modo se predice antes que nazca, ya sea por trastorno para concebirla o por peligro de abortarla.
En este sentido la Iyanifá es la mujer que se consagra en Ifá, no es hacerla Babalawos, Babalawos es el nombre que reciben los hombres al iniciarse en Ifá, se trata de darle entrada a los conocimientos de Orunmila, gracias a que va a tener el acceso a este Orisha. Poseerá también mayor oportunidad de desarrollarse espiritualmente, conocerá los 256 Odu de Ifá, sabrá como recitarlos y realizará Ebbo Riru (Sacrificio sobre el tablero de Ifá).
Así mismo, las mujeres pueden ser jefes consultantes, estas posiciones no están exclusivamente reservadas para los hombres. En el nuevo mundo, especialmente en Cuba, las mujeres no eran iniciadas en Ifá, pero desde hacen algunos años ya están realizando, estas consagraciones en varias casa de Ifá seguidores del tradicionalismo. Podemos mencionar como ejemplo a la casa del Awo Víctor Bentancuol Estrada, quien ha realizado varios plantes de inisación de Iyanifá.
Iyá significa madre, por tanto Iyanifá significa “Madre de Ifá”, es importante destacar que el significado de Ifá es “el mundo religioso” implicando a su vez cualquier Òrìşà e Irunmole. En la tierra Yoruba las mujeres utilizan el Ikin de Ifá para la adivinación y la historia comenta la existencia de una Iyanifá, ahora difunta, que podía competir con cualquier Babalawos de la ciudad, cantaba los versos de Ifá como cualquier hombre y efectuaba sacrificios.
Finalmente se dice que va a tener una hija que será “Esposa de Ifá”, cuando le salga a la madre o a la hija cualquiera de estos tres signos: “Obe-Iwori”, “Obe-Irosun” y “Oyekun-Obe”.